Mujeres y ETS: las infecciones de transmisión sexual que más afectan su salud

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) representan un problema de salud pública que afecta de manera particular a las mujeres, debido a factores biológicos, sociales y de acceso a servicios de salud. Muchas de estas infecciones pueden pasar desapercibidas en sus etapas iniciales, pero si no se detectan y tratan a tiempo, pueden generar complicaciones graves como infertilidad, embarazos ectópicos, cáncer o daños permanentes en órganos reproductivos.
Las ETS se transmiten principalmente a través de relaciones sexuales sin protección (vaginales, anales u orales), aunque algunas también pueden transmitirse de madre a hijo durante el embarazo, parto o lactancia.
Clamidia
Es una de las ETS más comunes entre mujeres jóvenes. En la mayoría de los casos no presenta síntomas, lo que dificulta su detección temprana. Cuando hay señales, pueden incluir flujo vaginal anormal, dolor al orinar o dolor durante las relaciones sexuales. Sin tratamiento, puede causar enfermedad inflamatoria pélvica e infertilidad. Es curable con antibióticos.

Gonorrea
Al igual que la clamidia, muchas mujeres no presentan síntomas. Puede provocar secreción vaginal, sangrado fuera del período menstrual y dolor pélvico. Si no se trata, también puede derivar en infertilidad y complicaciones durante el embarazo. Su tratamiento requiere antibióticos específicos.
Virus del Papiloma Humano (VPH)
Es la infección de transmisión sexual más frecuente. Existen más de 100 tipos de VPH; algunos causan verrugas genitales y otros están relacionados con el cáncer de cuello uterino, vulva, vagina y ano. En muchos casos el virus desaparece solo, pero cuando persiste puede generar lesiones precancerosas. La vacunación y los controles ginecológicos periódicos son clave para su prevención.
Herpes genital
Es causado por el virus del herpes simple (VHS). Produce ampollas o llagas dolorosas en la zona genital, aunque también puede no presentar síntomas visibles. No tiene cura, pero existen tratamientos que reducen la frecuencia y severidad de los brotes, así como el riesgo de transmisión.
Sífilis
Es una infección bacteriana que avanza por etapas. Puede iniciar con una llaga indolora y, si no se trata, afectar órganos como el corazón y el sistema nervioso. En mujeres embarazadas, la sífilis puede transmitirse al bebé y causar complicaciones graves. Es curable si se detecta a tiempo.

VIH/Sida
El Virus de Inmunodeficiencia Humana afecta el sistema inmunológico. Las mujeres pueden infectarse sin presentar síntomas durante años. Sin tratamiento, el VIH puede evolucionar a sida. Actualmente no tiene cura, pero los tratamientos antirretrovirales permiten llevar una vida larga y saludable y reducir significativamente el riesgo de transmisión.
Tricomoniasis
Es una infección parasitaria común que puede causar flujo vaginal espumoso, picazón y mal olor, aunque muchas mujeres no presentan síntomas. Es curable con medicamentos, pero si no se trata puede aumentar el riesgo de adquirir otras ETS.
Prevención y detección temprana
Especialistas en salud sexual coinciden en que el uso correcto del preservativo, las pruebas periódicas, la vacunación contra el VPH, la educación sexual y el acceso a servicios médicos son las principales herramientas para reducir el impacto de las ETS en las mujeres.
La detección temprana es fundamental, ya que muchas infecciones son tratables o controlables si se identifican a tiempo. Acudir al médico ante cualquier síntoma, o incluso sin ellos, forma parte del autocuidado y la protección de la salud integral de la mujer.



