Las fuerzas tectónicas que redefinen a las organizaciones en 2026 según McKinsey

Las organizaciones enfrentan hoy un entorno de transformación sin precedentes. La aceleración de la inteligencia artificial (IA), la incertidumbre económica y la fragmentación geopolítica, junto con la evolución de las expectativas de los colaboradores y el aumento de la presión competitiva, están reconfigurando la manera en que los líderes crean valor y sostienen el desempeño.
En este contexto, la segunda edición del reporte State of Organizations de McKinsey & Company, basado en una encuesta a más de 10,000 altos ejecutivos en 15 países y 16 industrias, marca un cambio claro de enfoque: la conversación deja atrás la resiliencia a corto plazo y se concentra en cómo construir productividad sostenida e impacto duradero, impulsados por la tecnología y la IA en el centro de la transformación organizacional.
El mensaje es claro: en un entorno incierto, la prioridad ya no solo es adaptarse, sino construir organizaciones capaces de transformarse de manera continua.
Tres fuerzas que están transformando las organizaciones
Según McKinsey, tres dinámicas estructurales impulsan un cambio profundo en la manera en que las organizaciones operan, compiten y generan valor. Consecuentemente, estas fuerzas dan lugar a nueve transformaciones clave que están redefiniendo el diseño organizacional, los modelos operativos y el liderazgo.
Disrupción tecnológica
La primera fuerza es la integración acelerada de la tecnología (que hoy incorpora la inteligencia artificial (IA) junto con la automatización) y el análisis avanzado de datos, y que está llevando a las organizaciones a reimaginar cómo se realiza el trabajo, redefinir dominios y procesos de punta a punta, y repensar las estructuras tradicionales.
Este cambio estructural se manifiesta en tres transformaciones clave:
- Desbloquear el potencial de la organización habilitada por IA. A pesar de la experimentación generalizada, la mayoría de las organizaciones aún no ha logrado capturar un impacto significativo en los resultados. Lograrlo exige ir más allá de iniciativas aisladas y avanzar hacia una transformación técnica y organizacional integral, que replantee cómo se crea valor en cada etapa del trabajo.
- La colaboración entre humanos y agentes de IA. La redefinición de roles, el desarrollo de nuevas capacidades y la inversión sostenida en talento digital están permitiendo a las organizaciones multiplicar la productividad. El 55% de los líderes espera que esta sinergia genere ganancias exponenciales en eficiencia y calidad.
- Aprovechar la IA para reescribir el futuro de los servicios compartidos. A medida que la tecnología transforma el trabajo, los centros de servicios compartidos (SSC) se están convirtiendo en centros de servicios empresariales globales basados en IA que coordinan el trabajo entre humanos e IA para permitir automatización integral e innovación escalable.
Disrupción económica
La segunda fuerza es la intensificación de las disrupciones económicas y la incertidumbre geopolítica, que están incrementando la complejidad del entorno y exigiendo que las organizaciones se adapten con rapidez, sin comprometer la sostenibilidad de largo plazo.
En este contexto, impulsan tres transformaciones estratégicas:
- Encontrar valor en un nuevo contexto geopolítico. Casi tres de cada cuatro ejecutivos afirman que estas dinámicas ya impactan de manera directa a sus organizaciones, lo que obliga a construir resiliencia y capacidades regionales adaptativas. Para avanzar, las organizaciones necesitan anticipar riesgos, reasignar recursos con agilidad y apoyarse en la tecnología para sostener la flexibilidad operativa.
- Alcanzar la próxima frontera de productividad. Romper el techo de productividad exige desplazar el foco desde las estructuras formales hacia cómo fluye realmente el trabajo. Las mayores ganancias provienen de simplificar y unificar procesos, eliminar fricciones organizacionales y reducir la complejidad innecesaria.
- Volver al foco estratégico. En un entorno de recursos limitados, el crecimiento sostenible depende de elegir pocas prioridades con alto impacto, alinear gobernanza, capacidades, presupuestos y talento en torno a ellas, e incorporar una disciplina activa de desinversión cuando sea necesario.
Cambios en la fuerza laboral
La tercera fuerza está marcada por la evolución de las expectativas de los colaboradores, los cambios demográficos y los nuevos modelos de trabajo impulsados por la tecnología, que están transformando la fuerza laboral y obligando a las organizaciones a trascender las estructuras tradicionales, redefinir el liderazgo y reenfocar el desempeño.
Este cambio se expresa en tres transformaciones centrales:
- Construir una nueva ventaja de desempeño. Aunque muchas organizaciones logran mejoras relevantes en productividad y talento, menos del 25% consigue sostener estos avances en el tiempo. El éxito a largo plazo requiere invertir en capital organizativo distintivo (prácticas de gestión, sistemas, cultura y salud, y bienestar de los empleados).
- Reforzar la diversidad y la inclusión. Estas iniciativas se consolidad como motores estratégicos del desempeño y la competitividad. Las organizaciones líderes están avanzando hacia modelos más rigurosos de medición del impacto y mejora continua, con el objetivo de generar resultados sostenibles.
- Reinventar el liderazgo desde adentro. Frente a presiones crecientes, los líderes necesitan adoptar un enfoque más humano, basado en autoconciencia, el propósito y la coherencia personal, como fundamento para inspirar cambios significativos en individuos, equipos y organizaciones.
Cada una de estas fuerzas implica transformaciones profundas que afectan no solo a las organizaciones en el 2026, sino también a las personas y a las sociedades en las que operan. Esa es la naturaleza de los cambios tectónicos: mueven el terreno.
EL gran aprendizaje es claro: en un mundo marcado por la incertidumbre, la prioridad es sostener el desempeño y la creación de valor en el largo plazo, por encima de las ganancias de corto plazo. El cambio nunca es simple; asegurar resiliencia frente a estos movimientos exige reflexión estratégica, coraje y capacidad de adaptación. Para las organizaciones, este año y los siguientes seguirán siendo desafiantes, pero también profundamente transformadores para quienes logren hacerlo bien.



