EE.UU. autoriza a petroleras internacionales reanudar operaciones en Venezuela con nuevas licencias

El Gobierno de Estados Unidos anunció una significativa flexibilización de las sanciones sobre el sector energético venezolano, autorizando con ello el regreso de grandes compañías internacionales a la industria de petróleo y gas en el país sudamericano. Las medidas, emitidas a través de licencias generales del Departamento del Tesoro, representan el alivio más importante de las restricciones económicas desde principios de 2026.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) concedió dos licencias clave: una que permite a corporaciones como Chevron, BP, Shell, Eni y Repsol reanudar operaciones de exploración y producción en Venezuela, y otra que habilita a empresas de cualquier parte del mundo a negociar contratos para nuevas inversiones energéticas en el país.
Estas autorizaciones también permiten el suministro de tecnología, bienes y servicios estadounidenses para actividades petroleras y gasísticas, con el objetivo de impulsar la recuperación del sector luego de años de retrocesos. Sin embargo, las licencias excluyen transacciones con compañías vinculadas a países como Rusia, Irán o China, ni con entidades controladas en conjunto con nacionales de esas naciones.

Este cambio de rumbo se produce tras más de seis años de sanciones económicas impuestas desde 2019, que habían limitado fuertemente la actividad petrolera venezolana y el acceso al mercado internacional. La flexibilización llega en un momento en que Estados Unidos busca atraer inversiones por hasta 100,000 millones de dólares a la industria energética de Venezuela.
Analistas señalan que la reactivación de estas operaciones puede ayudar a modernizar la infraestructura petrolera venezolana, incrementar la producción y generar mayores ingresos al país, cuya economía ha estado afectada por la caída de la producción y las restricciones internacionales.

La medida también se considera un componente de la estrategia diplomática estadounidense para fomentar un mayor acercamiento económico con Caracas, luego de acontecimientos políticos recientes en Venezuela a comienzos de 2026.
Con estas nuevas licencias, se espera que tanto empresas petroleras tradicionales como nuevos inversionistas exploren oportunidades de crecimiento en uno de los campos de energía más importantes de América Latina, marcando un punto de inflexión en las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Venezuela.



