Economía

Fitch Ratings mantiene calificación de El Salvador en B- con perspectiva estable

La agencia internacional Fitch Ratings confirmó la calificación de riesgo de El Salvador en ‘B-’ con perspectiva estable, una decisión que refleja un equilibrio entre avances económicos recientes y desafíos estructurales que aún limitan el perfil financiero del país. La calificación de riesgo soberano es un indicador clave para inversionistas internacionales, ya que mide la capacidad de un país de cumplir con sus obligaciones de deuda; en este caso, mantener la nota sin cambios indica que no hay un deterioro inmediato, pero tampoco mejoras suficientes para una subida en el corto plazo.

Estar en el rango “B” implica que El Salvador mantiene una capacidad de pago vulnerable, es decir, puede cumplir con sus compromisos, pero está expuesto a condiciones económicas adversas, mientras que la perspectiva “estable” sugiere que no se esperan cambios próximos en la calificación. Esto representa una señal mixta: positiva porque evita una rebaja, pero limitada porque el país sigue percibiéndose como riesgoso.

Entre los factores que respaldan esta calificación destacan menores necesidades de financiamiento, el respaldo del programa con el FMI como ancla de disciplina fiscal, la estabilidad macroeconómica derivada de la dolarización y un mayor crecimiento económico, con el PIB alcanzando 3.9% en 2025 impulsado por la inversión (especialmente en construcción) y el consumo apoyado por remesas.

Sin embargo, Fitch advierte que persisten debilidades importantes como la alta deuda pública cercana al 90% del PIB, una elevada carga de intereses que absorbe más del 18% de los ingresos del gobierno, una posición externa débil y antecedentes como la operación de deuda de pensiones de 2023 considerada un canje en dificultades, lo que mantiene la percepción de riesgo en los mercados.

Uno de los puntos clave del informe es el retraso en las revisiones del programa con el FMI, que aunque no responde a un mal desempeño macroeconómico, sí está relacionado con la falta de avances en reformas estructurales, especialmente en el sistema de pensiones y definiciones sobre el uso de Bitcoin, lo que podría afectar la confianza si se prolonga.

En particular, la reforma de pensiones se perfila como uno de los mayores desafíos a mediano plazo, ya que un estudio reciente evidencia un déficit actuarial significativo que podría agravarse, sumado a que en 2027 se reanudarán pagos de intereses que aumentarán la presión fiscal, en un contexto donde el ciclo electoral podría dificultar decisiones políticas necesarias.

En cuanto al Bitcoin, Fitch señala que no representa un riesgo inmediato para el programa con el FMI, aunque la falta de claridad sobre la estrategia del gobierno sigue siendo un punto de atención.

En el ámbito económico, se prevé que el crecimiento se modere a 3.0% en 2026, afectado por factores como el aumento en los precios del petróleo y posibles cambios en las remesas, mientras que la inflación subiría a 2.4%, aún en niveles controlados.

En materia fiscal, el país ha mostrado avances con reducción del déficit y generación de superávit primario, lo que mejora el perfil crediticio, aunque persisten riesgos si aumentan los costos energéticos o se implementan subsidios.

A nivel externo, el déficit en cuenta corriente continúa ampliándose debido a altas importaciones, especialmente de energía, mientras la inversión extranjera sigue siendo baja, aunque las reservas internacionales han aumentado, brindando cierto respaldo.

En conjunto, la decisión de Fitch Ratings puede considerarse moderadamente positiva, ya que mantiene la estabilidad y refleja avances, pero deja claro que El Salvador aún enfrenta retos importantes, especialmente en deuda, reformas estructurales y confianza de los mercados. El rumbo futuro dependerá de la capacidad del país para sostener la disciplina fiscal, avanzar en cambios clave y fortalecer su posición económica.

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