Conflicto en Oriente Medio impulsa fuerte alza en los precios del petróleo

precios internacionales del petróleo registraron un fuerte repunte este martes en medio del aumento de tensiones en Oriente Medio, donde el conflicto que involucra a Estados Unidos e Israel contra Irán ha generado incertidumbre en los mercados energéticos globales.
El crudo Brent, referencia en los mercados internacionales, subió más de un 9 % en la apertura y superó los 85 dólares por barril, alcanzando niveles no vistos desde enero de 2025. En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI), referente estadounidense, avanzó alrededor de un 7 %, situándose en torno a los 77 dólares por barril, marcando máximos comparables a los registrados durante el conflicto entre Israel e Irán del año pasado.
El repunte ocurre luego de que el pasado fin de semana se intensificaran las acciones militares en la región. Irán respondió con ataques dirigidos a activos militares e infraestructura estratégica en países del Golfo, lo que elevó la preocupación por posibles interrupciones en el suministro energético.

Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de Ormuz, paso clave por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel mundial. La paralización del tráfico marítimo en esta ruta estratégica ha incrementado la presión sobre los mercados, elevando la volatilidad de los precios.
Analistas advierten que, mientras persista la incertidumbre geopolítica, el mercado petrolero podría mantener una tendencia alcista, especialmente si se registran daños significativos en infraestructura energética o bloqueos prolongados en rutas marítimas críticas.

El Salvador, al ser un país importador de combustibles, podría resentir directamente el impacto de un aumento sostenido en los precios internacionales del petróleo. Un encarecimiento del crudo suele trasladarse al mercado local a través de incrementos en los precios de la gasolina y el diésel, lo que a su vez eleva los costos de transporte y distribución de bienes y servicios.
Este efecto en cadena puede generar presiones inflacionarias, especialmente en productos de la canasta básica, debido al mayor costo logístico. Asimismo, podrían verse afectados los costos de generación eléctrica cuando esta depende de derivados del petróleo, lo que impactaría tanto a empresas como a hogares. En un entorno de alta dependencia energética externa, la volatilidad del mercado petrolero internacional representa un factor de riesgo para la estabilidad económica interna.



